Querida Amazonia: los 4 sueños del papa

Querida Amazonia

La exhortación invita a “la verdadera astucia y la genuina capacidad de los políticos. (…) para ser hoy realmente humanos”.

La existencia de múltiples pueblos originarios dentro de la inmensa riqueza ecológica que caracteriza a la Amazonia, junto con graves problemas de pobreza, abusos, desprecio por las diferencias culturales, además de crisis por contaminación y depredación ambiental, se convierte en un espacio privilegiado de reflexión sobre múltiples realidades que nos son más cercanas y al mismo tiempo permanecen ocultas frente a nosotros.

El papa Francisco publicó el 12 de febrero la exhortación apostólica postsinodal: Querida Amazonia donde expresa algunas reflexiones provocadas por el sínodo y su documento final: Amazonia: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral. Está dirigida a todo el mundo ya que su intención es que las cuestiones abordadas “pueden inspirar a otras regiones de la tierra frente a sus propios desafíos.”

Los cuatro sueños del papa son: social, cultural, ecológico y eclesial, y sirven para delimitar los capítulos en los que está dividida la exhortación además de un capítulo final de conclusiones; es un documento relativamente breve que invito a leer detenidamente ya que contiene elementos de reflexión muy valiosos también para quienes vivimos lejos de la Amazonia; cuestionan las maneras de interactuar con quienes sufren marginación y con nuestro entorno ambiental. A manera de ejemplo, la realidad de la Sierra Tarahumara en Chihuahua, México puede ser observada a través de la “lente” que este documento proporciona.

En lo social, las condiciones de marginación y pobreza de los indígenas que les cancelan oportunidades de desarrollo, la explotación por parte de “mestizos” que se aprovechan de su vulnerabilidad para expoliarlos de sus magras pertenencias, o las condiciones de violencia e injusticia que se generan por el cultivo y tráfico de drogas en la región, nos llevan a soñar con una región Tarahumara “que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.” La exhortación invita a “la verdadera astucia y la genuina capacidad de los políticos. (…) para ser hoy realmente humanos”.

Es posible soñar también con una zona Tarahumara “que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana.” La interacción entre distintas culturas es un proceso que cada vez comprendemos más y nos lleva a intentar nuevas formas de acercamiento, y permite detenernos y contrastar la degradación de la “civilización” urbana en que vivimos, con los valores comunitarios, de justicia y de respeto a la naturaleza que muchos indígenas conservan.

En el ámbito ecológico, las condiciones de degradación y contaminación de agua y suelo en algunas zonas de la Sierra, nos recuerdan que “el ambiente como ‘recurso’ pone en peligro el ambiente como “casa’”. Por otra parte, la conectividad natural entre los humanos y el resto de la creación es particularmente crítica en las zonas indígenas que viven de su entorno, donde los procesos de intercambio y soporte hacen la diferencia entre la vida o la muerte.

La propuesta de evangelización del papa para estas condiciones o regiones es muy clara: “La auténtica opción por los más pobres y olvidados, al mismo tiempo que nos mueve a liberarlos de la miseria material y a defender sus derechos, implica proponerles la amistad con el Señor que los promueve y dignifica. Sería triste que reciban de nosotros un código de doctrinas o un imperativo moral, pero no el gran anuncio salvífico, ese grito misionero que apunta al corazón y da sentido a todo lo demás”.

Soy testigo del trabajo de mujeres laicas y religiosas en la zona que atienden a plenitud el planteamiento papal, la exhortación nos da algunas claves para potenciar y profundizar este trabajo de evangelización que compromete principalmente a los laicos, y de manera especial a las mujeres.

El documento aporta importantes claves para entender y vivir la inculturación y colaborar con otros cristianos, y finalmente nos exhorta a “transformar la realidad de la Amazonia y liberarla de los males que la aquejan”. Si miramos y escuchamos con atención, podremos encontrar amazonias cerca de nosotros.


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