Las calles están repletas, mientras San Pedro late con el corazón de los peregrinos. Imágenes de Roma y del Vaticano horas previas a la canonización.
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Las calles están repletas, mientras San Pedro late con el corazón de los peregrinos. Imágenes de Roma y del Vaticano horas previas a la canonización.
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El Papa ha señalado que la justicia social nos corresponde a todos. Si cumplimos con nuestros deberes y hacemos el bien siguiendo el dictado de nuestra conciencia apoyada en el bien y la verdad, contribuiremos a la paz y al bien común.

Cada familia puede ser una pequeña Iglesia doméstica. Vivir la fe con alegría, educar con el ejemplo, formarse y caminar junto a la comunidad ayuda a fortalecer la vida espiritual y a transmitir la esperanza cristiana a las nuevas generaciones.

Este agosto, oremos por nuestros sacerdotes y acompañémoslos con gratitud, respeto y cercanía. Cuidar su vocación también fortalece a toda la comunidad.

La subsidiariedad recuerda que el Estado debe servir a la sociedad, promover la participación y respetar la libertad de las personas y las comunidades.

La propiedad privada implica derechos, pero también responsabilidades. El bien común comienza cuando compartimos lo que tenemos con sentido de justicia.