Beatificación de 115 mártires / Dos mujeres valientes

Emilia Fernández, gitana andaluza que abrazó el rosario, y Carmen Godoy, una mujer adinerada que utilizaba su dinero para obras de caridad, dos mártires.

1) Para saber

El pasado 25 de marzo fueron beatificados un grupo de 115 mártires de la persecución religiosa durante la Guerra Civil española (1936-1939), entre quienes destaca Emilia Fernández, conocida como “La Canastera”, por ser la primera mujer gitana beatificada.

El Papa Francisco recordó que estos mártires fueron testimonios heroicos de Cristo y de su Evangelio de paz y de reconciliación fraterna. Y deseó que su ejemplo y su intercesión sostengan el empeño de la Iglesia en edificar la civilización del amor.

2) Para pensar

La vida de Emilia hasta los 24 años es la normal para una gitana andaluza. Se dedica a su familia, a su trabajo como canastera. Era una mujer trabajadora y honrada. Fue encarcelada y aunque estaba embarazada no tuvieron ninguna consideración con ella, pasando muchísima hambre.

Aunque Emilia había sido bautizada no frecuentaba la iglesia. Fue en la prisión donde conoció a Dolores del Olmo, quien le hizo descubrir su fe, especialmente a través del rosario. Junto a su catequista Dolores y a otras presas, todas las tardes rezaba el rosario, aunque estaba prohibido. Emilia le pedía a Dolores que le explicara todo sobre la fe. Allí se da cuenta de que pertenece a la Iglesia y aprende el Padrenuestro, el Avemaría y el Gloria.

La directora de la prisión de mujeres supo que Emilia y otras presas rezaban y le ofreció a la Canastera más comida, dejarla libre y también liberar a su marido, si daba el nombre de quién le había enseñado a orar. Emilia se negó a delatar a su catequista, por lo que fue castigada en una celda de aislamiento.

Pocos meses después, Emilia dio a luz con muchísimos dolores. Entre gritos de dolor y sollozo, Dolores la acompañó diciéndole jaculatorias que Emilia repetía. Y aunque ya no podía más de dolor, aceptaba en todo la voluntad de Dios. Emilia muere con el rosario en sus manos unos diez días después de dar a luz, por no haber sido atendida.

Emilia muere por ser fiel al rosario de la Virgen, por no delatar a su amiga, por traer una vida al mundo y por no haber cedido al deseo de su carcelera de que renegara de su fe: es mártir de los sufrimientos.

Otra mártir en la cárcel fue Carmen Godoy, de 49 años, una mujer adinerada que utilizaba su dinero para obras de caridad: Las milicianas se divertían torturándola y haciéndole pasar hambre y sed. Fue herida con un puñal, medio ahogada en el mar y, la última noche del año 1936, después de ser maltratada y mutilada en el pecho, fue enterrada aún viva.

Pensemos si el ejemplo de los mártires nos mueve a defender y valorar nuestra fe.

3) Para vivir

En la homilía el cardenal Amato comentó que el ejemplo de los mártires ha de fortalecer el testimonio que todos hemos de dar a diario, frente a una persecución quizás no violenta, pero igual de perjudicial que pretende que no se viva la fe cristiana.

Comentó, además, que son “ejemplos de personas buenas, desarmadas e inocentes que, como corderos, debieron someterse a abusos perversos... Son los mártires los que nos dicen: ¡No tengáis miedo y perseverad con valentía en la fe, porque el Señor Jesús ha resucitado y está siempre con nosotros hasta el fin del mundo!”

 

@voxfides

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